martes, 11 de marzo de 2014

ENSEÑAR/EDUCAR EN LA EQUITACIÓN



   Desde el principio de los tiempos, la metodología para la enseñanza de la equitación ha variado muy poco. El profesor/a situado en el centro de la pista cuenta al alumno sus conocimientos y el alumno/a escucha, intentando asimilar lo que puede así como  reproducir sobre el caballo aquello que cree entender de lo que se le está narrando.

   Se trata de un proceso, generalmente unidireccional, en el que el maestro/a suele recibir el feed-back sobre todo, observando cómo evoluciona el caballo y haciendo, en función de sus observaciones las indicaciones y correcciones que considera oportunas.

   En la mayor parte de las ocasiones no hay una especial preocupación por parte del que enseña por los procesos mentales que el alumno/a está realizando ni del grado de asimilación de lo que está pasando. El alumno/a, se limita generalmente a reproducir las continuadas órdenes que va recibiendo, y que en la mayor parte de los casos no comprende, dándose profesor/a y alumno/a por satisfechos cuando el caballo realiza el gesto técnico que el docente está buscando. La sesión se da por concluida, independientemente de que el alumno/a haya comprendido, ni mucho menos  interiorizado. lo que acaba de ocurrir.

   De esta manera, consideramos un buen alumno/a, a aquel/aquella que es capaz de reproducir como un autómata sobre el caballo aquello que le vertemos  sin hacerse grandes cuestionamientos y creyendo a pies juntillas todo aquello que se les indica. De esta manera no es raro ver a jinetes con un alto grado de perfección técnica, que tendrían graves dificultades en explicar  o justificar aquello que están realizando.

   Normalmente, este proceso de enseñanza-aprendizaje es fruto de la improvisación y de la necesidad inmediata del caballo, que con suerte, será el adecuado para las necesidades del alumno/a. Si no es así, nos adaptamos a lo que el caballo necesita y ya está.

   Pero… existen otras formas de enseñar/educar en la equitación. Existen numerosas y variadas teorías sobre la educación,  que lejos de sustituir a aquellas que están establecidas, pueden aportarnos a profesorado  y alumnado  estrategias para lograr un mayor acercamiento y comprensión del  mundo ecuestre. 

   En esta introducción me daría por satisfecho si lograse despertar algún tipo de inquietud sobre el tema entre aquellas personas que se encuentren inmersas en el proceso de enseñanza-aprendizaje del mundo ecuestre. El primer paso es plantearnos que existen otras formas de enseñar-educar y  sentirnos motivados a investigar sobre ello.



Paz.

Marcos Núñez García-Delgado

4 comentarios:

  1. Objetivo conseguido! Somos mucho los que investigamos, e incluso experimentamos, para mejorar lo que trasmitimos!

    ResponderEliminar
  2. Totalmente de acuerdo, Marcos. En el mundo entero ya resuenan voces de muchos que son conscientes de que el paradigma educativo está totalmente obsoleto, y las pruebas son evidentes. Y yo no se por qué, en lo ecuestre, se avanza siempre tan lento.
    Espero impaciente tus aportaciones en este sentido.

    ResponderEliminar
  3. Pienso, que lo difícil es encontrar, a un profesor que motive a los alumnos, que sea un buen pedagogo y que sea capaz de despertar la chispa de la equitación....
    ¿Cuanta gente se ha aburrido y a dejado la equitacion, por sus malas experiencias?

    ResponderEliminar