jueves, 27 de mayo de 2010

CONTESTADOR DEL BLOG (algunas guías básicas...)

Me piden que sea práctico en mis contestaciones. Voy a ver si lo consigo... Pero no puedo evitar traer, una vez más, la frase de SAN AGUSTIN, "conocerte, conocerme" y que yo la aplico a lo nuestro como "conocer al caballo y conocerme como J/A". Y es que resulta que del "conocernos como J/A" nos hemos preocupado bien poco.
Convivimos diariamente con nuestro cuerpo, pero nos preocupamos muy poco de conocerlo en profundidad y buscar los "por qués" de lo que hacemos mal a caballo y el "cómo" hacerlo bien. La semana pasada, por ejemplo, le decía a un profesor -serio, honesto y responsable como el que más-, que tomara conciencia de sus culadas al trote y al galope y así comprobar su equilibrio y su coordinación de movimientos con el caballo
Si queremos corregir un determinado gesto, lo primero es "darse cuenta" de lo que hacemos e, inmediatamente, aislarlo de los demás gestos. Concentrarnos en ése gesto, poner el zoom para verlo con más precisión, e ir analizando los pros y los contras. Insisto, analizar es no dejar de profundizar hasta las últimas consecuencias -a las que podemos llegar precisamente en ese momento- y, seguidamente, buscar las soluciones. Para ello, los Principios de la Equitacioón los tenemos que tener claros o si no, aprovechar la ocasión para ir aclarando. Lo que os decía antes sobre "conocerle y conocerme". Los procedimientos, métodos, manera de llevarlos a cabo, como dice el refrán: "cada maestrillo tiene su librillo"
Centrándonos en la posición de la Equitación de Salto, que no tiene nada que ver con la de Doma, -de ahí la diferencia tan enorme hoy en día entre ambos tipos de montura-, hemos de tener en consideración 2 premisas:
1ª) los cambios de equilibrio tan enormes que se producen en un recorrido, y a la vez tan próximos en el tiempo
2ª) la necesidad que tiene el caballo de poder "enroscar" su dorso para que los cambios de equilibrio , de cadencia, de dirección entre salto y salto, y pasar el salto redondeándolo, pueda hacerlos de una manera confortable.

Como consecuencia, el J/A debe:
1º) controlar el propio cuerpo para coordinar sus movimientos -su equilibrio- con los del caballo. La palabra clave en el toreo sería "templar"
2º) procurar que el culo se apoye lo menos posible en la montura para facilitar al caballo el que pueda "enroscar" el dorso, y cuando tenga que hacerlo, sin dar culadas ni hundirse en la montura. Siempre las piernas que mantengan el equilibrio del J/A, nunca las riendas ni la montura. El problema está en que como las culadas suelen durar tan poco -menos de un segundo- no les hechamos cuenta, pero al caballo -que las sufre- le afectan, y mucho.

¿Cómo se resuelven estos problemas?
1º) Utilizando los aductores muy frecuentemente y siempre en las transiciones. Nos "centaurizan" con el caballo. Nos dan la fijeza total de nuestro cuerpo.
2º) Posición de la pierna tendiendo siempre a la perfección. El pie siempre debajo del culo y ninguna articulación de la pierna bloqueada en ningún momento (equilibrio natural del humano). Desgraciadamente, tendemos más a la comodidad que a la perfección.
3º) En el trote y galope en suspensión -y cada vez se tiende más a ello- los hombros por delante de la vertical, única manera de evitar las culadas. Comprobadlo.
4º) En el trote y galope sentados siempre y únicamente sobre los isquiones.

Es cuestión de autoanálisis casi continuo, hasta que los gestos que interesan, se automatizan. Para ello, necesitamos a alguien que nos mire y que sea capaz de distinguir lo que creemos que hacemos bien de lo correcto. Una de las cosas que más retardan el progreso en la Equitación es que el J/A suele ser su propio juez. Hay que ser muy exigente consigo mismo para que haya progresión. SÓCRATES, hace 2500 años, ya nos advertía -válido para J/A- que una vida sin reflexión, no merecía la pena ser vivida. Y nos incitaba a esforzarnos constantemente en ser mejores personas. De hecho ponía muchos ejemplos de caballos, por lo que nos podemos sentir llamados también a ser mejores J/A.
Conclusión: para progresar:
1º) Aislar problemas o gestos que queramos corregir. Qué hago y qué debo hacer.
2º) Poner el zoom en el gesto que nos interese, para así analizarlo bien.
3º) Cuando tengamos clara la solución, repetir, repertir y repetir, concentrándonos única y exclusivamente en el gesto que nos interesa corregir, sin preocuparnos de lo demás. Pedirle al caballo y exigirnos a nosotros UNA SOLA COSA A LA VEZ. No hay que liarse ni liar al caballo.
4º) Pedir la progresión y no tanto la perfección. Lo importante es tomar conciencia de cómo vamos avanzando, y no de cómo quiero acabar haciéndolo. SAN AGUSTIN ya nos advirtió que "lo primero en el orden de la intención, es lo último en el orden de la ejecución"
5º) La mayoría de los procedimientos "ejercicios para practicar" son "imaginativos", como pueden ser aplicaciones de actividades de nuestra vida cotidiana.

Paz para todos y me gustaría ver aportaciones de soluciones imaginativas.

martes, 18 de mayo de 2010

A PALOMA Y CAROLO

Muchísimas gracias por vuestra acogida. Espero corresponderos y colaborar con vosotros en la medida de mis posibilidades. Vengo siendo lector casi diario de la página www.carololopezquesada.com desde hace más de un año. Supongo que los que me leéis la conocéis de sobra. Para el que no la conozca os invito e incito a que la leáis. De nada

Paz y un fuerte abrazo, y espero que sigamos leyéndonos y colaborando juntos durante muchos años por el bien de los caballos y de la Hípica Española.

ACLARANDO QUE ES GERUNDIO

En “El cura montando un caballo blanco” insisto en que la pierna es la que debe hacer que sea el caballo el que tire de mí. Como a diario me encuentro con este problema, pienso que será buena la aclaración sobre la acción de la pierna.

¿Cuál es el problema que me encuentro a diario y a todos los niveles? Pues que al presionar con la pierna o con la espuela, la reacción de todos los caballos es la de salir corriendo. Y la mayoría de J/A lo dan como bueno y no es verdad. La pierna, lo que realmente debe hacer es:

1º) Que el caballo acepte apoyarse en la mano, porque confía en ella y todas las articulaciones de la columna vertebral están trabajando bien. Si no lo hace y sale corriendo –porque se ha quedado detrás de la mano o ha encogido la base del cuello o, sencillamente, no se le han cerrado los dedos y se le ha dejado correr –, volver inmediatamente al paso y repetir hasta que se apoye –confíe– en la mano. ¿Cuándo hay que corregir? En el primer tranco de trote, porque es un trote no deseado. Y vuelta a repetir hasta que salga, aproximadamente, como queremos. Recordad el consejo de S.

2º) Contraer abdominales, con lo que el dorso se “enrosca” (DEB BENNETT dixit), los pies entran y se ponen más activos. La expresión “cogerle el culo al caballo con las piernas” es totalmente irreal, pues lo que realmente presionamos, son los abdominales del caballo.

Pongo el símil de las motos: el acelerador sube las revoluciones del motor –las piernas activan los pies del caballo–, y el cambio de marcha –o sea, la mano del J/A– hacen que la moto o el caballo vayan más o menos rápidos. Luego la mano, mucho más que freno es cambio de marcha. Para mantener esta distinción, mantener la concentración y la mano activa: continuamente recibiendo información y poniendo orden.

Como resulta que el instinto más destacado del caballo es el de la huída, interpreta la pierna como una señal de salir huyendo. Y no debe ser. Lo primero que debemos enseñarle al caballo es a que busque –confíe en– nuestra mano, o respetarla quedándose en ella y, seguidamente, activar los pies. ¿Y esto no sería el inicio del piafé en la Doma Clásica? Recuerdo perfectamente, a finales de los 80, en un Príncipe de Asturias, al IDAHO E piafando de los pies tranquilamente. Aún se acordaba de Rafi.

Conclusión: hay que aprender a que la respuesta a la pierna no sea la de salir corriendo el caballo, sino la de activar los pies, y siempre buscando la mano. Cuestión de repetir hasta que salga (largo de delante, corto de atrás: ISABEL dixit).

Como ya sabéis de mi afición a las citas –expresan mejor que yo mi pensamiento- os pongo una del emperador filósofo MARCO AURELIO: “Acostúmbrate a las cosas que desesperas alcanzar: pues la mano izquierda, débil de ordinario, falta de hábito, sin embargo maneja el bocado con más firmeza que la derecha; y es porque está acostumbrada”

Paz y espero que os sirva la aclaración.

jueves, 13 de mayo de 2010

ACERCA DE LA GLOBAL

Ha sido un privilegio para los valencianos en particular y para los españoles en general, el tener en casa una Global, o sea, la F1 de la Hípica. Gracias, Pablito y Cía.

De las múltiples enseñanzas que podemos extraer, os comento una: me refiero a la precisión en el manejo del propio cuerpo de algunos J/A.
En Equitación, el atleta es el caballo. Pero no hay que olvidar que nosotros somos una carga porque, mal que nos pese, no somos espíritus puros.
Para entenderlo mejor siempre pongo el ejemplo de la mochila. El J/A es una mochila inteligente para el caballo. Y de las 3 leyes mecánicas que rigen la relación entre una masa transportadora -el caballo- y una masa transportada -el J/A-, la más importante en este caso es la 3ª: "la masa transportadora -caballo- debe sentir, en todo momento y de la misma manera, a la masa transportada -J/A-".
Ejemplo que todos hemos vivido: en algún momento nos ha tocado correr con una mochila; el primer gesto, SIEMPRE, es el de agarrar los tirantes para apretarla a nuestro cuerpo y así "sentirla en todo momento de la misma manera"

La conclusión que saqué del Gran Premio, la prueba más selectiva del concurso, fué la siguiente: ANCIOMME, EHNING, LANSINK y KUTCHER en todo momento, y KRAUT y BEERBAUM en la primera manga, no tiraron y mantuvieron su cuerpo en el centro del caballo en todo momento. Si mal no recuerdo, sus caballos fueron los únicos que no tuvieron que hacer un esfuerzo extra para pasar los saltos, ni tampoco desigualaron las manos para pasarlos. Señal de que el equilibrio de los caballos era casi perfecto.
Hace pocos años, LAURENT HERMOYE (investigador hípico de la Universidad de Lovaina) llegó a la siguiente conclusión: "La diferencia entre un J/A novato y un campeón, no es la aptitud motriz sino, sobre todo, la habilidad del J/A para captar sutiles modificaciones de su caballo (equilibrio, velocidad...) reaccionando de manera apropiada, modificando su comportamiento".
Pienso que si importante es el control del caballo, la máxima precisión se obtendrá cuando el control de nosotros mismos sea lo más perfecto posible. Si importante es ser exigente con el caballo, más debe serlo con nosotros. Y el mejor camino, seguir el consejo de San Agustín, apropiándolo a nuestro mundo hípico:"Conocerle (al caballo), conocerme (como J/A)"

Paz y espero que os sirva a alguien. Y os animo a exponer algún comentario o hacer preguntas.

miércoles, 5 de mayo de 2010

EL CURA MONTANDO UN CABALLO BLANCO

Es un caballo de tanda, y que tenía ganas de montarlo porque cada vez que lo veía , sufría de verle con el cuello al revés y el dorso hundido. Aprovechando que tenía que ilustrar estas lecciones, le pedí a Julio que me dejara montarlo. Cuando el caballo se dio cuenta de su bienestar, a poco que le dejaran los aprendices a los que tenía que enseñar, bajaba la cabeza, estiraba el cuello y su dorso subía.

¿Qué hice para cambiarle su silueta, o sea, su forma de ir y de llevarme?

Empujar con las piernas hasta conseguir que el caballo tirara de mí, y mi culo lo más ligero posible para no sobrecargar su dorso. Cuando al cabo de unos minutos empezó a tirar de mí, aplicaba la regla elemental de LICART: para desinvertir el cuello, doblárselo (más real que incurvarlo).

Insisto en que lo primero es hacer que sea el caballo el que tire de mí.

Cuando con el cuello doblado notaba –sentía- que quería bajar la cabeza, le dejaba soltando las riendas prácticamente a tope. Las primeras veces, estas extensiones del cuello apenas si duraba un segundo. ¡Inmediatamente volvía a subir la cabeza. Como tengo claro que los caballos aprenden por repetición, en cuanto notaba –sentía- que quería subir la cabeza, ¡vuelta a doblarle el cuello!, y se lo mantenía doblado hasta que notaba –sentía- que quería de nuevo bajar la cabeza. Necesité menos de 15 intentos. En cuanto se le quedó claro que su comodidad –yo no le incordiaba- estaba en ir con el cuello estirado y la cabeza baja, ya se quedó en esa posición al paso. Además, con las piernas estimulaba sus abdominales, con lo cual el dorso se estiró y se puso a funcionar mejor

Al trote tuve que recordárselo unas cuantas veces: siempre empujándole con las piernas para que tirara de mí y doblándole el cuello. Y cuando notaba –sentía- que quería bajar la cabeza, le dejaba.

Lo mejorable, espero que me lo digáis alguno. Como en los pasatiempos de los periódicos: descubra usted los errores.

Por cierto, BLANCA, este caballo creo que ya no cumple los 15 años. Y nos vale la pena tener bien presente el consejo de KIERKEGAARD: los adultos debemos aprender de los niños a disfrutar de la repetición.

Gracias a mi sobrino Lalo Pons por sus ilustraciones y fotos. Espero que no te canses y sigas echándome una mano.

Paz para todos y espero vuestros comentarios.




FRISOS DEL PARTENÓN


















Bajorrelieves esculpidos por Fidias y que representan la procesión de las Panateneas.


Siempre que voy a Padhocks de Azahar, me gusta ver la copia que tienen allí. No por interés artístico, sino porque cada vez me interesa más la historia del caballo, y mirando con el zoom puesto, siempre se descubre algún detalle.


Dos constataciones saco de este bajorrelieve:


1ª En cuanto al tamaño de los caballos de entonces: siglo V a. Xto. Un caballo normal de aquella época, equivalía a un poni “C” de la nuestra.


2ª Todos los caballos representados en el friso –y no sólo los que se ven en la foto- tienen el cuello al revés ¡incluso las arrugas están esculpidas! No es que de natural los caballos tuvieran el cuello al revés, sino que la manera de montarlos, hacía que el cuello se invirtiera. Los que hayáis tenido ocasión de ver las embocaduras que se utilizaban entonces, lo comprenderéis. Y menos mal –para los caballos- que el estribo aún no se había inventado


Hoy disponemos de medios y conocimientos para poner a un caballo en una disposición cuyos gestos sean confortables.