lunes, 16 de julio de 2018

OLYMPIA (Londres) 2007, 1º Parte

NOTA DEL EQUIPO OH.
El pen del Cura, es el Pen del Cura, y en el hay notas, que no son artículos terminados, sino apuntes, bocetos, pero están tan llenos de su sabiduría que no tienen desperdicio. En ellas vas a disfrutar leyendo lo que oyes mientras vas a caballo en una de sus clases, lo que escuchas en las estupendas sobremesas que compartimos, sin duda alguna son un aluvión de conocimientos muy elaborados y profundos.
Ocurrencias Hípicas tiene la suerte de publicarlas, muchas gracias José Manuel, y gracias a Isabel Hernández Carpena  la alumna que pasó las notas manuscritas a ordenador. Fue escrito a finales del año 2007 y se publicará en tres partes.




José Manuel Sales
Enero 2008

OLYMPIA (Londres) 2007
DENOMINADORES COMUNES DE LOS MEJORES JINETES Y AMAZONAS DEL MUNDO

Posición del Jinete/Amazona.
La pierna inamovible y en el salto el pié hacia atrás pero NUNCA hacia delante.
Punto de fijación sobre el que rotan todos los radios, abriendo más o menos articulaciones, la rodilla.También la pierna en todo momento es la que aguanta el cuerpo: no se ven culadas y las que lo parecen, está el culo tan poco rato en la montura que quiere decir que a penas si la roza.
Las espaldas nunca quedan detrás de la vertical y a Markus Fuchs y Alois Polman en algún momento se ponen en la vertical pero sigue notándose que es la pierna la que les aguanta, no la montura.
La rigidez de M. Ehning yo creo que es la que le ocasiona algunos derribos. Me refiero a su punto de bloqueo en el aire.
La mano mantiene un contacto constante con la boca pero siempre respetando el largo o posición del cuello al que nunca encogen. M.W. a Portofino, antes de comenzar el recorrido, se preocupa más de la soltura de la mandíbula que de ponerle el cuello redondo.
Todos los caballos constantemente aprietan el culo delante del salto ganando equilibrio, nunca dejándose caer sobre las espaldas. Luego son los caballos, todos, los que en los últimos trancos bajan la grupa apretando el culo y suben la cruz y nuca dejando bien marcada en la batida del salto la componente vertical del mismo.
La intervención de las manos en los últimos trancos es prácticamente nula, entre otras razones por no distraer la atención del caballo concentrado en la barra más alta del obstáculo.
Las vueltas: la mayoría las dan subiendo la nuca durante la vuelta y haciendo que las espaldas se desplacen más rápidamente que la grupa, o sea, tendiendo a la pirueta sobre el pie interior, como las medias vueltas vaqueras.
Si esto es así, quiere decir que el entrenamiento diario será en función de conseguir estos objetivos, que son denominadores comunes a todos los buenos jinetes y amazonas.
La pierna mantiene la misma posición durante todo el recorrido y, como mucho, en el aire a algunos se les va hacia atrás, pero NUNCA hacia delante. Hasta M. Michels-Beerbaum está corrigiendo últimamente la posición de su pierna. Se utiliza poco durante el recorrido, lo cual quiere decir que el caballo ya ha adquirido un nivel alto de revoluciones por lo que la pierna-acelerador tiene poco que hacer. Si esto es así quiere decirse que la mano nunca va CONTRA el caballo o sea nunca le desordena (el desorden es el peor freno porque a continuación hay que volver a poner orden). Parangonando con la conducción de un coche consistiría en utilizar habitualmente el cambio de marcha y en muy contadas ocasiones el freno.
Volviendo a la pierna: si, como decía, el pie está siempre debajo del culo y el galope cuando no en suspensión, al menos el culo no se hunde en la montura, quiere decirse que la pierna está cumpliendo en todo momento su primera misión: aguantar el peso del jinete/ amazona. Y esto se ve claramente por la ausencia de culadas o el culo hundido en la montura; ni lo uno ni lo otro. Todas las transiciones, incluso las bruscas, se piden con el culo fuera de la montura. Además de pedirla sobre la mandíbula ya relajada y cerrando dedos, no tirando, por lo que el cuello y la cabeza se mantienen en la misma posición, o sea, no se le encoge el cuello, y la base del cuello y la cruz suben.
¿Por qué la primera misión de la pierna es aguantar el peso del jinete o amazona? Sobretodo en la disciplina de salto es muy importante que las articulaciones principales del dorso: toraco-lumbar, que se haya situada debajo de nuestro culo cuando estamos sentados, y lumbo-sacra que está poco después de la montura, trabajen correctamente, o sea, que suban, y para ello nuestro culo tiene que facilitar esa flexión hacia arriba, cosa que impediría si el culo se quedara hundido en la montura.
(Aclaración al margen: como en la disciplina de doma no existe prácticamente el asiento en suspensión, la forma de la parte de atrás de la montura es la que predispone a aliviar del peso del jinete o amazona las dos articulaciones citadas.
En cambio, en la disciplina del salto, como el jinete o amazona tiene que estar continuamente entrando y saliendo de la montura ésta debe facilitar dicha acción, por lo que el asiento es más plano y mas largo, con la consiguiente “invitación” a dar culadas, las cuales se evitarán con una buena posición de piernas y espalda y una buena educación para distinguir lo que se debe hacer de lo que no se debe hacer.)
Una de las principales dificultades de la mano del jinete o amazona en un recorrido de salto es la de manejar los ángulos de las articulaciones del caballo, orden y control del caballo, manejando correctamente sus brazos y las manos de sí mismo.
¿Cómo conseguirlo en entrenamiento?
Lógicamente, las acciones de las manos serán eficaces sólo si el equilibrio es lo más perfecto posible: pie debajo del culo, el estribo pisándolo hacia atrás, nunca hacia delante, y el asiento sobre los isquiones en todo momento, retrasando o adelantando el equilibrio desde el ombligo y no desde la montura. De las piernas y asiento ya he hablado largo y tendido.
Hace 30 años aún era muy corriente ver a los mejores jinetes tirar fuerte de las riendas. Hoy los tirones de rienda son esporádicos, entre otras razones porque los caballos actuales no tienen nada que ver en cuanto a equilibrio y soltura con los caballos de entonces. La Equitación, que también ha evolucionado aunque, lógicamente, no en la misma medida, al tener que despreocuparse del equilibrio del caballo, (que difícil es ver a un caballo bueno dejarse caer sobre las espaldas), hace que las ayudas de manos necesiten mucho menos de la fuerza. Por eso no es de extrañar ver a amazonas de pesos superlivianos como puede ser Malin Bayard, Helen Withaker, TinaLund y un largo etcétera manejando los caballos en recorridos de alta competición con
toda soltura.

 PAZ Y QUE LE SIRVA A ALGUIEN

lunes, 2 de julio de 2018

EL INTÉRPRETE DEL CABALLO


Una sagaz observación, sin la cual no entiendo como la industria ecuestre ha sobrevivido, es saber que tu caballo de 600 kilos, si estuviera en la Luna pesaría 99, 6 kilos, y si estuviera en Júpiter pesaría 1.519, 8 kilos. De la misma manera el record del mundo de altura en saltos de obstáculo, el de las leyendas hípicas  Huaso y Larraguíbel, si se hubiera batido en la Luna sería muy cercano a los 15 metros, o si lo hubiera intentado en Júpiter no llegaría al metro de altura, y si fuera en el Sol, donde el mismo caballo pesaría 16.243,2 kilos sería de un poco menos de unos achicharrantes 10 centímetros.
Esta surrealista información sirve para que tomes conciencia de que el peso de tu caballo lo determina la fuerza de la gravedad del planeta  o estrella dónde esté situado. Para darnos cuenta de la magnitud de la fuerza de la gravedad que soporta un caballo de 600 kilogramos, ya aterrizado sobre nuestro planeta, ésta es de aproximadamente unos 6.000 Newtons, soportados por su viga vertebral, que no columna vertebral denominación solo apta para los animales bípedos.  Y si, efectivamente, gestionar 6.000 Newtons de fuerza es una burrada, o lo que es lo mismo gestionar su propio peso de 600 kilos es un esfuerzo terrorífico, que hace que la viga vertebral sea esclava en todo momento de la gestión de esa fuerza, la más importante y  potente a la que estará sometido durante toda su vida, y además es  constante y perpetua.  Incluso si es montado por un señor cuyo peso, incluida montura, es alrededor de 100 kilos, añadiría aproximadamente otros 1.000 Newtons más para ser soportados por su viga vertebral. Y si el citado jinete tuviera un brazo como el de Rafa Nadal,  y fuera dando tirones a base de puro bíceps añadiría en el momento del tirón otros 1.800 Newtons más, que serían aplicados en contra del caballo, aunque no constantemente,  sino solo durante el momento que dura el puro y duro tirón. La conclusión es que un caballo no soporta, ni  tendrá que negociar jamás con una fuerza mayor que la de su propio peso. Y esto es algo que gestiona su organismo en todo momento  con un permanente movimiento ondulatorio de la viga vertebral, inmodificable y perpetuo según el aire al que vaya el jaco. Sólo tienes que fijarte en los movimientos permanentes de sube y baja y vaivén de sus orejas cuando vas montado sobre él a cualquier aire. A ésta fuerza de la gravedad de su propio peso podemos añadir los 1.000 Nw más del peso de montura y jinete de unos 100 kilos, y los 1.800 Nw más de los tirones que el peor de los jinetes pueda darle. Total unos 8.800 Newtons que gestionar.
Ahora uno piensa que está bien, que un caballo es un bicho muy fuerte y puede con eso y más. Pero cualquier aficionado a las carreras sabe que para la elaboración de los hándicaps, los señores que los hacen llamados handicappers, se basan en que un solo kilogramo de peso más, soportado normalmente en forma de plomo, en una carrera significa un cuerpo de desventaja en la meta.  Y aquí entramos en una paradoja: ¿me dices que un caballo de 600 kilos gestiona bastante bien los 8.800 Newtons con un señor encima de 80 kilos incluida la montura, y que por ser mal jinete va dando tirones con una fuerza descomunal y que sin embargo  solo 10 Newton de peso añadido son capaces de hacer llegar a un caballo un cuerpo más lento en la meta o dos metros y medio más atrasado? ¿Qué es capaz de responder al mismo tiempo a una fuerza casi mil veces más pequeña que la que maneja su viga vertebral? Pues sí señor.
Esto, que puede ser motivo de discusión, se puede entender a la luz de que el caballo es capaz de gestionar muy bien su propio peso más  la carga y fuerzas en contra mal aplicadas por su jinete (tirones, mala aplicación de las ayudas), ya que se juega la vida en ello, es cuestión de supervivencia. Es peso que lleva su viga vertebral y cualquier mala caída o lesión medianamente grave sobre ella significaría su final y seguramente la muerte si viviera en estado salvaje. Y por otro lado es sumamente sensible al peso. Ese simple kilogramo de plomo de más que en las carreras hace perder un cuerpo de distancia o dos metros y medio en la meta, sirve para hacernos comprender la tremenda sensibilidad que tiene hacia las fuerzas en contra o mal aplicadas. La fuerza ejercida por una tensión excesiva de las riendas,  una culada a destiempo, un asiento profundo cuando no es necesario, o apretar la pierna de manera  inadecuada, todas ellas fuerzas en contra tan pequeñas como la ejercida por un solo kilo de peso, son capaces de alterarle enormemente. Esta diferencia de 10 Newtons de fuerza de más, o de un solo kilo en ayudas mal aplicadas, que sería la necesaria para levantar un paquete de espaguetis, es imperceptible durante una monta en competición aún para ojos muy expertos.  ¿Podría esta sensibilidad extrema del caballo frente a las fuerzas en contra explicar el típico “derribo tonto” en una prueba de saltos que nadie sabe el por qué se ha producido? ¿O una mala transición durante una reprise que hasta entonces era muy correcta? Es muy posible que sí.
A todos los que hemos aprendido a montar hace ya años, desde chicos nos han enseñado que los fallos que cometía tu caballo eran casi siempre culpa del jinete. Ahora creo que es verdad, que el montar bien es dificilísimo, que el talento de los escasos grandes jinetes es propio de una sensibilidad y autocontrol excepcional; que la diferencia de solo un poco más de fuerza aplicada en el contacto con la boca, o un mínimo mal asiento durante solo una fracción de segundo puede significar un mal resultado en una competición. Además el tema de las ayudas que proporciona el jinete al caballo se complica no solo por la sensibilidad de la intensidad de la fuerza que aplicas sino del momento oportuno en que debes aplicarla; pero esto ya no es el objeto de este papel.
La columna vertebral del caballo está muy ocupada en gestionar la enorme fuerza de la gravedad originada por su propio peso, más el del jinete y las fuerzas que éste aplica, pero aun así es un animal con una sensibilidad exquisita capaz de responder a estímulos tan sutiles como los provocados por la fuerza necesaria para levantar un kilo de peso o incluso menores. En equitación, igual que en casi todas las profesiones, la diferencia entre ser un buen jinete  o ser un magnífico jinete depende de sutilidades. Las teclas que maneja el jinete sobre el caballo son tan variadas y complejas que creo es más difícil interpretar bien a un caballo que el concierto para piano número 20 de Mozart.

Paz y que le sirva a alguien.

Jesús C A y D

martes, 26 de junio de 2018

Nuevas OH, 18




Muchísimas gracias a mi hermano del corazón Jesús por haberme relanzado de nuevo con Ocurrencias Hípicas.
Quiero hacer un comentario hípico a lo dicho por ARISTÓTELES:
Los hombres sienten por naturaleza el afán de conocer. Conocer es no contentarse con las cosas según ellas se nos presentan, sino buscar tras ellas su "ser"
Pocos años antes HERÁCLITO también nos advirtió:
Lo sabio es trascender el mundo de la apariencia
Y siguiendo con pensamientos similares ¿quién no conoce la, posiblemente más famosa, frase de El Principito?
Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
Y todas estas frases ¿qué tienen que ver con el caballo: o con la Equitación?
Pues que hasta hace menos de un siglo siempre que se ha hablado del funcionamiento del caballo ha sido desde lo que se veía desde fuera y, en el mejor de los casos, sirviéndose de la fotografía que empezó a dar pistas más concretas y exactas sobre el movimiento del caballo. MAREY, LEBON, L de SEVY y CHAMORIN, tal vez los que más se aproximaron a explicarnos cómo funcionaba realmente el caballo. Pero ninguno llegó a penetrar dentro del caballo para conocer su mecánica... y lo que realmente sentía el caballo. Hasta que en 1930 el teniente JEAN LICART publicó "Le cheval barbe et son redressage".
Para mí, el Nuevo Testamento de la Equitación. Para él, TENIENTE JEAN LICART, su excomunión de la ortodoxia militar hípica. Y todo lo que ello conlleva. ¿Cómo puede un teniente criticar el "Manual de Equitación Militar"? Y bien que lo hizo. Dedica 45 páginas a hacer un estudio exhaustivo del cuello del caballo. Perdón, del balancín. De lo que vemos y de por qué funciona así y, lógicamente, de lo que siente el caballo. Desgraciadamente ocurrió lo que debía pasar: las autoridades hípicas, militares por entonces, lo condenaron al baúl de los recuerdos. O peor.
Lo más lamentable es que hoy, en 2018, se sigue pensando, hípicamente, casi igual que hace 92 años. ¡Qué digo! Igual que hace 106 años, en que se publicó la famosa escala de entrenamiento del ejército alemán.... y que bien poco ha variado desde entonces. En este tiempo los caballos sí han evolucionado muchísimo. Y bastante la disciplina del salto. En doma, muy poco: se sigue aferrado a lo clásico..... de los señores que nos lo han impuesto (en doma no se juegan los piños, como se dice vulgarmente). Señores desconocedores de autores tan importantes como el rey portugués DOM DUARTE, nuestro mismo FERNANDO DE ARAGÓN (o EL CATÓLICO), PEDRO FERNANDEZ DE ANDRADA, VARGAS Y MACHUCA, y un largo -muy largo- etcétera de autores buenísimos de nuestra piel de toro, ignorados por todos (incluidos sus paisanos ibéricos). Y con valores sobrados para aportar muchísimo a la doma Clásica. En aquella época -del Renacimiento- los mejores caballos de Europa eran, con diferencia, los españoles. Posteriormente, la Escuela más importante, la Española de Viena. Pues yo me atrevo a decir que nuestros autores clásicos no tienen nada que envidiar a los de su época (por no decir que mejores). Y más numerosos. Increíble pero cierto. Sólo que hay que leerlos y compararlos. Por cierto, FIASCHI, por entonces, era español. Era napolitano.
Yo creo que la doma Clásica, tan aferrada a determinadas tradiciones está, poniendo el símil de la medicina, como si aún se diagnosticaran todas las enfermedades a través de la vista y de los dedos, fundamentalmente (como hace menos de cien años). Desdeñando todos los avances científicos. Por ejemplo el rollkur. Todo lo que leo sobre él, insisten en lo que se cierra la nuca y las consecuencias en esa zona. Pero de que los pies dejan de entrar como consecuencia de que el dorso no funciona como debe porque la articulación cérvico-torácica se cierra en lugar de abrirse, y de la consecuente disociación negativa, poquísimo se habla (Y según la escala de entrenamiento del ejército alemán, lo primerísimo es el ritmo. Y lo primero que rompe el rollkur es, precisamente, el ritmo: disociación negativa). Y quién habla de la causa del rollkur? Creo que nadie. Y que yo sepa, creo que hay dos: la primera, que la cabeza del caballo montado tiene dos ejes de giro: nuca desde la C-T y boca desde la mano del jinete.
Y la segunda causa la descubrió P. PLITZNER hace casi 200 años por la facilidad de control del caballo para personas discapacitadas
Creo que se impone un conocimiento más profundo del caballo para que nuestras acciones sobre el mismo, y que empiezan en el momento que nos montamos y no desaparecen hasta que no nos bajamos de él, que sean conforme a razón y no a cómo se pensaba hace un siglo en el mejor de los casos. ¡Gracias a Dios sabemos muchísimo más de caballos! Y también es muchísima la gente que quiere montar respetuosamente al caballo: profesionales y aficionados. Y a los niños y principiantes hay que educarles con una Equitación moderna y respetuosa; y que sabe más y mejor que la clásica. Empezando por aprender a situarse, lo mejor que sabemos hoy, sobre una viga -que no columna- vertebral: la del caballo. (Columna la del hombre; viga la del caballo).
Equitación Responsable (que el futuro se encargará de ir mejorando), por Equitación Clásica (de la que hay que quedarse con lo válido actual, como nos recomendó San Pablo).
Un libro español publicado en 1735, su autor LUCAS MAESTRE DE SAN JOAN, y cuyo título define lo que muchos pensamos que debe ser la Equitación del siglo XXI:
"Deleyte de cavalleros y placer de los cavallos"
(La Real Academia Española de la Lengua sólo tenía un año de vida, por eso yo respeto la ortografía de entonces. Para que se note mejor cómo pensaban del caballo algunos españoles de entonces)

Paz y espero que le sirva a algun@.

martes, 19 de junio de 2018

REFLEXIONES SOBRE EL ARTE ECUESTRE (J. LICART)


Al igual que G LEBON y L de SEVY pienso que la Equitación y el conocimiento del caballo son susceptibles todavía de mejorar mucho si este progreso se hace con criterios científicos.
"La Equitación no es una ciencia, es un arte" se oye decir a menudo. Esta frase enseñada se propaga, se repite hasta la saciedad, acabando como una verdad absoluta, un dogma inatacable. Hay muchos que  ni intentan franquear esta barrera construida a base de palabras y que se les coloca delante como un muro infranqueable.
"La Equitación no es una ciencia, es un arte"
¿Los frutos de esta manera de pensar? No hay ningún investigador. No hay quien razone la Equitación con espíritu científico.
Pienso que el enfrentar estos dos conceptos es un error: ciencia y arte.  Al contrario, yo creo que ambos conceptos debieran ir cogidos de la mano. ¿Acaso la Equitación no es un arte científico?..................................

Pen del Cura, escrito en 2015.

miércoles, 13 de junio de 2018

ARISTOTELES



 Cualquiera puede enfadarse. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y el modo correcto, ciertamente no es fácil. Los hombres sienten por naturaleza el afán de conocer. Conocer es no contentarse con las cosas según ellas se nos presentan, sino buscar tras ellas su “ser”. 

  Esto es según José Manuel una gran definición de lo que es el contacto.       


  Paz y que le sirva a alguien.


lunes, 11 de junio de 2018

¡Pero Cura esto no puede ser! Tenemos a Ocurrencias Hípicas abandonado.


¡Pero Cura esto no puede ser! Tenemos a Ocurrencias Hípicas abandonado.

José Manuel  hizo un gesto suyo, encogiendo los hombros y bajando la cabeza mientras - como negando- la movía de un lado a otro, coincidiendo en que no puede ser, que le duele, pero que ahora le falta tiempo para escribir.
Y es verdad. Ahora y como siempre está aprendiendo y transmitiendo lo que sabe, pero por otros cauces.
Por suerte y gracias a su generosidad regalando lo que tiene, nos pasó el famoso Pen del Cura. Tiene tanta información y tan buena que nos dejó patidifusos. Rápidamente pedimos permiso para ir publicando en OH pequeñas notas de sus apuntes. Muchos de ellos necesitarán su explicación y aclaración y otros como él dice textualmente: “Nota bene (o aviso a lectores): estas notas evolucionarán mensualmente. ¡Qué digo, seguro casi semanalmente! Voy rectificando y añadiendo sin apenas descanso. Lo bueno del ordenador es que un texto suple al anterior muy fácilmente. Tiempo ha, había que darle la vuelta al lápiz. Ahora, con apretar un botón, sigue vigente el “saepe stylum vertas” pero sin dejar huella. En nuestro castellano castizo: a menudo, dale la vuelta al lápiz. O, rectificar es de sabios.”

Cómo el nombre de Ocurrencias Hípicas lo puso José Manuel, tal vez ahora sean –más que nunca-, auténticas ocurrencias, y la página web fue un regalo de sus hijos para que: “Papá, tú debes escribir lo que sabes, no dejes que se pierda lo que está en tu cabeza”. OH va a seguir cumpliendo su objetivo. 
Paz y que le sirva a alguien.
El equipo de Ocurrencias Hípicas.


jueves, 2 de marzo de 2017

PRINCIPIOS TEORICOS DEL APRENDIZAJE DE LA EQUITACIÓN



3er Principio. ENTRENAR SEÑALES FÁCILES DE DISTINGUIR
¿Tu método de entrenamiento demuestra que tus señales, instauradas por medio del condicionamiento operante o clásico, son únicas y fáciles de discriminar para el caballo? Por ejemplo:
  Transiciones decrecientes
  Variaciones rápido/lento
  Variaciones largo/corto
  Giros sobre las espaldas
  Giros sobre los pies
  Flexiones de cuello y cabeza
Asegúrate que las señales de aceleración difieren significativamente de las señales de deceleración o frenado.
Implicaciones para el bienestar del caballo: no utilizando señales claras y separadas, pueden llevar al caballo a la confusión y el estrés, y su respuesta puede comprometer el resultado esperado, e incluso la seguridad del jinete.

4º Principio. MODELAR PROGRESIVAMENTE LAS RESPUESTAS Y LOS MOVIMIENTOS
¿Tu método de entrenamiento demuestra que para enseñar un nuevo comportamiento empiezas recompensando el “intento básico” de alcanzar el objetivo, y a partir de entonces sólo recompensar las respuestas que cada vez más se aproximan al resultado final?

Implicaciones para el bienestar del caballo: un pobre modelado puede ocasionar confusión y respuestas que comprometen el rendimiento, incluso la seguridad del jinete.


Mi amigo Chus demostrando acción distinta entre un brazo y otro

¿Cómo interpretar estos dos principios? Dicho en un lenguaje más coloquial: ¿cómo, cuándo y de qué manera hay que utilizar las ayudas: asiento, piernas, manos?

Nos comunicamos con el caballo a través del tacto en su sentido más amplio (creo que no es momento de hablar del sentido háptico todavía). A través de él recibimos información del caballo y por medio de nuestros gestos -y utilizando principalmente el refuerzo negativo- le transmitimos nuestras órdenes. O sea, por presión y cesión de la presión. Todo ello lo hacemos con nuestras dos manos, las dos piernas y nuestro culo, parte de nuestro cuerpo en contacto con la montura.

Uno de los problemas más importantes que nos plantea la Equitación, a todos los niveles, es el romper la simetría natural de nuestros movimientos. Me explico: no podemos gesticular con un brazo de una manera y con el otro de otra. Ejemplo más claro: los pianistas comienzan por entrenar la mano derecha de una manera y la izquierda totalmente distinta. Además, como peatones que somos normal o naturalmente, nuestros brazos se mueven en sincronía con nuestras piernas –si hago fuerza con mis piernas, haré fuerza también con mis brazos o manos-. A caballo, nuestro cuerpo cambia totalmente. Como peatones, nuestro sustrato –normalmente el suelo- lo percibimos con la planta de los pies. Y como jinetes, nuestro sustrato -el caballo- lo sentimos principalmente con nuestro culo. A través de la montura, claro: como el suelo a través del calzado.
Volvemos a la simetría de movimientos. Normalmente se habla de la independencia de ayudas. Sin más. Incluso se citan algunos ejercicios para entrenarla. Casi, como si sólo con saberlo, conllevara el hacerlo. Si duro es el aprendizaje del pianista, parecido debe ser el del jinete. Siempre y cuando se plantee el problema y ponga medios para resolverlo. Además, insisto, nosotros debemos de aprender a romper dos simetrías: derecha/izquierda (mano interior/mano exterior) y arriba/abajo (manos y piernas). 

Empiezo por arriba/abajo, o sea, como nos dijo BAUCHER “manos sin piernas y piernas sin manos”. Un enunciado muy fácil de memorizar pero que conlleva un largo entrenamiento. Es uno de los primeros actos reflejos que hemos de cambiar, luego hay que entrenarlo, y cuanta más atención pongamos, más rápido será el resultado buscado. Como los actos reflejos son inconscientes, no nos damos cuenta que cuando empujamos con las piernas, tiramos, y cuando tiramos -o sencillamente, tensamos- las riendas, nos agarramos con talones o pantorrillas. ¿Qué es lo que siente el caballo? Un lío, porque estamos oponiendo las manos a las piernas o viceversa. Y lo primero que necesita el caballo, como nosotros, es no sentirse confundido. Por ejemplo, un caballo que de repente se para y deja de avanzar: sin darnos cuenta, nos agarramos de las riendas y nos liamos a darle patadas; incluso fustazos. Estamos pidiéndole una cosa con las piernas y la contraria con las manos. ¡Y sin ser conscientes de lo que estamos pidiendo!

Mano interior/mano exterior. ¿Por qué? Porque en una pista estamos girando continuamente. Y si el caballo gira al paso y al trote –los dos aires simétricos—con el pie de dentro se aguanta y con el de fuera empuja. Igual que nosotros cuando giramos. Al galope –aire asimétrico--, tanto en recta como en curva, con el pie adelantado se aguanta y con el retrasado empuja. Y nuestras manos, cada una está actuando sobre el pie correspondiente. Un ejemplo para salir de dudas: voy caminando y una persona, detrás de mí con sus dedos índices me va presionando sobre los hombros. ¿Dónde notaré los cambios de presión de un dedo o de otro? ¡En los pies! Si me presiona con el izquierdo, me iré hacia la derecha; si con el derecho, a la izquierda. Y si con los dos al a vez, iré más rápido. Con el caballo, lo mismo. Luego no podemos hacer lo mismo con ambas manos: hay que romper la simetría natural o instintiva. La rienda exterior, la que corresponde al pie que empuja, es la que coge a todo el caballo, y la rienda interior se limita a manejar el balancín (una décima parte de la masa del caballo) y colaborar con la rienda exterior. ¿Qué sentimos cuando hemos roto la simetría, o sea, manejamos rienda interior y exterior como tales? Distinta tensión en nuestros brazos (la tensión del brazo interior normalmente mínima) y que somos capaces de simultanear ángulos distintos a las riendas: la rienda de dentro nunca debe actuar sobre el pie de dentro, para dejarle avanzar –pasar- siempre. Es lo mecánicamente correcto, luego el caballo lo entenderá inmediatamente. Dificultad añadida: que las espaldas trabajen bien en las vueltas (y en todo momento). Es decir, que en los giros y al galope la espalda que más peso aguante debe ser la exterior; para facilitar que salga más fácilmente la mano interior con lo que permitirá al pie de dentro que entre debidamente.



Mi alumno Marcos, sin interferencias de manos y piernas

Todo esto se puede aprender por oficio –echándole muchas horas—o por conocimiento del proceso. Sin lugar a dudas, el resultado de este último, es mucho más rápido. También aconsejable estar dirigido por un buen profesor.
Otra aclaración para entender bien el punto 3º es la posición de nuestras manos y piernas para “aclararle” al caballo lo que le pedimos. Y elijo dos ejemplos que cita: la pirueta inversa -giro sobre las espaldas- y la pirueta natural -giro sobre los pies-. Lo bueno de estos ejercicios, además al paso, es que nos obligan a precisar gestos de cada mano, de cada pierna y del asiento -culo inamovible-. Y un detalle importante: si yo quiero desplazar la grupa del caballo, mi pierna -talón- tiene que sentirla muy cerca de su pie. Y si quiero que desplace las espaldas, mi pie tiene que presionar muy cerca de la mano. ¿Razón? Sólo así entenderá a los pocos intentos lo que se le está pidiendo. Esto, que tal vez resulte poco ortodoxo para la Equitación clásica, mecánicamente es totalmente inteligible para el caballo. 
También nos aclara el “modelado” del 4º punto: conforme vamos educando al caballo, las señales se van atenuando. Hasta llegar al “que nadie lo vea pero que el caballo lo sienta”. Esto es lo ideal. Pero al principio, no cabe duda, hay que exagerar los gestos. En definitiva, el mismo proceso que todos y cada uno hemos seguido para aprender a escribir. ¿Y quién no se acuerda de ello? Yo, sigo reviviéndolo con mis nietos biológicos y del corazón (que no son pocos…).
Aprovecho para hacer una aclaración, creo que interesante, sobre la espuela. No tiene que ser un elemento de castigo. Pero sí tiene que ser para el caballo un instrumento de presión que le permita entender lo que le pedimos. No es la misma presión de un niño pequeño que la de un adulto. Ninguno de los dos nos hará daño: pero el adulto nos dejará claro el movimiento –más o menos nuevo para nosotros-- que nos pide. Con esta idea podemos y debemos utilizar la espuela con el caballo. Unas cuantas repeticiones hechas con precisión, pronto las entiende el caballo. Porque naturalmente son inteligibles. Conclusión: cuanta menos fuerza haga con la pierna, más precisión tendré con ella para utilizar la espuela en el punto justo, en el momento oportuno y con la presión exacta para que el caballo entienda lo más exactamente lo que se le pide. Un animal que pesa diez veces nosotros –o siete, o doce—está claro que por la fuerza, sin ninguna idea clara, no le vamos a ganar. Ni hacernos entender.
Intento básico (“La Verdad sobre los Caballos” ANDREW McLEAN. Ed. Blume). En la primera etapa del entrenamiento, el caballo ofrece una respuesta aproximada a las señales. La calidad de la respuesta no importa, lo importante es que el caballo responda….. La respuesta puede tardar un tiempo en con seguirse en las primeras etapas, pero es esencial no eliminar la presión hasta que el animal ofrezca la respuesta correcta.

Para mí la Equitación consiste en aprender a hacer gestos correctos para que el caballo me entienda. El caballo nos garantiza que si entiende, hace. Y cuanto más complejos e inteligibles sean los gestos, más complejos y perfectos serán los movimientos del caballo. Por ello, nunca se deja de aprender con el caballo.

Paz y espero que le sirva a alguien